La luz, vence tinieblas por campiñas lejanas...
Como decía Lole y Manuel.
También el aire huele a pan nuevo
el día de hoy es un regalo del cielo.
Es un día que aunque no es propicio para sacar ranas de debajo de las piedras algunos lo intentan, que no es que se haya caído, nó, está sacando una rana...







Un recorrido corto, de apenas 18 kilómetros, pero duro y de montaña pura y dura. Duras sobre todo las piedra que teníamos que ir escibando constantemente y sobre las que teníamos que saltar y volar. Una prueba de resistencia para nuestros brazos y las piernas de alguno que mordió el polvo.




El descenso hacia Eljas espectacular, y sobre todo la entrada por las calles cuesta abajo.
Después de un breve tramo por carretera llegamos a San Martín de Trevejo, y allí cominenza la prueba de verdad. Un ascenso desde los 612 metros hasta los 1024 en 4 kolómetros.Nada más comenzar el ascenso por la calzada romana nos enfrentamos a un tramo de 200 metros con una pendiente del 30 ó 40 por ciento (que exagerado), pero así lo parece.
Hay que ir haciendo curvas, y subirse casi en el manillar porque parece que vas a perder el control sobre la bici y en cualquier momento se "pone de manos". Una vez superado este tramo solo queda pedalear constantemente cuesta arriba para ir disfrutando de una espectacualar calzada que discurre por un bosque de castaños, acebos, avellanos, cascadas de agua. Una alfombra de hosjas nos hace más placentero el camino, aunque en alguna ocasicón esconden un agujero que nos hacer perder el control. Un regalo para nuestros ojos. 
